En el Derecho civil tradicional, una persona que sufre un daño debe demostrar que quien lo causó actuó con culpa o negligencia. Sin embargo, existen situaciones en las que la ley establece que el daño debe ser indemnizado, aunque no se pruebe culpa.

Este régimen se conoce como responsabilidad civil objetiva.

Su fundamento es sencillo: cuando una persona o empresa desarrolla una actividad que genera riesgos y obtiene beneficios de ella, debe asumir también las consecuencias de los daños que esa actividad pueda ocasionar.

En estos casos, la persona afectada solo debe demostrar dos elementos:

  • que ocurrió un daño
  • que ese daño tiene relación con la actividad o el servicio prestado

No es necesario demostrar negligencia o imprudencia.

A continuación, presentamos cinco situaciones frecuentes en las que puede aplicarse este tipo de responsabilidad.


1. Robo o daños a vehículos en parqueos de comercios

Cuando un establecimiento comercial ofrece parqueo a sus clientes, ese servicio forma parte de la actividad que desarrolla el negocio.

Por esta razón, si un vehículo es robado o sufre daños dentro del parqueo del establecimiento, el comercio puede ser responsable de indemnizar al propietario.

Incluso si el parqueo es gratuito, los tribunales han señalado que sigue siendo parte del servicio ofrecido al consumidor.


2. Daños causados por servicios turísticos o actividades recreativas

Las empresas que ofrecen actividades recreativas, tours o transporte turístico deben responder por los daños que se produzcan como consecuencia de esas actividades.

En estos casos, el criterio jurídico es que la empresa crea un riesgo al explotar ese servicio y, por lo tanto, debe asumir las consecuencias si ocurre un daño durante su ejecución.


3. Daños causados por medios de transporte o actividades peligrosas

La ley también establece responsabilidad objetiva cuando los daños provienen del uso o explotación de actividades que implican riesgos especiales, como ciertos medios de transporte o maquinaria.

En estos casos, la responsabilidad se basa en el riesgo que genera la actividad, no en la conducta del responsable.


4. Daños ocasionados por productos o servicios defectuosos

Cuando un consumidor sufre daños como consecuencia de un producto o servicio defectuoso, el proveedor puede ser responsable de indemnizar esos daños, incluso si no se demuestra negligencia.

Este régimen busca proteger al consumidor, quien normalmente se encuentra en una posición de desventaja frente a empresas o fabricantes.


5. Daños ocurridos en establecimientos abiertos al público

Los comercios y empresas que ofrecen servicios al público pueden ser responsables por los daños que sufran los consumidores dentro de sus instalaciones cuando esos daños se relacionan con los servicios que ofrecen.

Esto incluye, por ejemplo, accidentes o daños derivados de las condiciones del establecimiento o de los servicios brindados.


¿Cuándo puede excluirse la responsabilidad?

Aunque la responsabilidad objetiva favorece al perjudicado, no es absoluta.

Puede excluirse cuando se demuestra que el daño fue causado por:

  • fuerza mayor
  • hecho exclusivo de la víctima

En estos casos, se rompe la relación causal entre la actividad desarrollada y el daño producido.


Una figura jurídica poco conocida

La responsabilidad civil objetiva es una herramienta jurídica poderosa que muchas personas desconocen.

En numerosos casos, una persona puede tener derecho a reclamar una indemnización, aunque no exista una conducta negligente evidente, simplemente porque el daño se produjo como consecuencia de una actividad que generaba un riesgo.

Conocer esta figura permite identificar situaciones en las que la ley reconoce el derecho a obtener reparación por los daños sufridos.

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